Posted on 12 Sep 2014

En un acto realizado en el monumento a los Derechos Humanos de la Casa Central, los asistentes conmemoraron y reflexionaron las consecuencias de aquel 11 de septiembre de 1973.

Carmen Ibáñez, prorrectora UPLA

Carmen Ibáñez, prorrectora UPLA

En un emotivo acto, la prorrectora Carmen Ibáñez Castillo presidió el acto interno de conmemoración de los 41 años del Golpe de Estado, donde enfatizó la importancia que nuestra comunidad reflexionara los momentos que nos permitan hacer desaparecer los restos de dictadura de nuestra sociedad, y en especial dentro de la Universidad de Playa Ancha.

Ibáñez criticó la pasividad con que la universidad aborda el Golpe Militar, pues a su juicio “nos impide volver a ser lo que una vez fuimos: la conciencia de nuestra sociedad, el faro que la iluminaba o, como diríamos ahora, la antena que emite propuestas de cambios para debatirlas con el medio que nos rodea”. A la vez, rechazó la convivencia de nuestra comunidad con acciones motivadas por el desencanto y la rabia, que “se traducen en una violencia irracional hacia nuestros escasos bienes”.

Durante su discurso, la prorrectora reconoció el deber como universidad de “tomar conciencia de los vacíos y carencias que aún permanecen entre nosotros… para que nuestra generación supere la herencia de la dictadura y podamos iniciar la construcción de una sociedad más justa, más solidaria, más democrática y, lo principal, más participativa”, sentenció.

No hay futuro sin un pasado

Tras este discurso, Luis Bork Vega, director de la cátedra de Derechos Humanos y contralor de nuestra casa de estudios, tomó la palabra para destacar que la Universidad de Playa Ancha fue la primera en realizar una reflexión en el tema de los derechos humanos y un homenaje a aquellos que sufrieron durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Bork invitó a los asistentes a no conformarse con mirar solamente hacia el futuro, pues este “se construye con un pasado. Nadie construye de la nada y por lo tanto esta fecha es un momento de reflexión, de silencio, de recuerdo y de dolor. Pero si queremos proyectar esperanza y futuro, las universidades deben ser un espacio de construcción de la memoria y, por sobre todo, de una cultura de derechos humanos”.

Acto seguido, se invitó a los presentes a depositar un clavel a los pies del monumento a los Derechos Humanos ubicado en el patio de la Casa Central, para luego concluir con un minuto de silencio en memoria de los docentes, funcionarios y alumnos de nuestra universidad que padecieron durante la dictadura militar.

Fuente: Comunicaciones UPLA