Posted on 6 Dic 2019

Ante el escenario de crisis político-social que vive Chile, el escritor y periodista mapuche visitó la Universidad de Playa Ancha para abordar la real participación de los pueblos originarios en el proceso constituyente que comenzaría en abril próximo con un plebiscito de entrada para una nueva Constitución.

Marcha 12 de noviembre (Valparaíso)

Tras el estallido del conflicto político-social que vivió Chile el 18 de octubre y el posterior “Acuerdo por la Paz Social y Nueva Constitución” alcanzado por los partidos políticos, la madrugada del 15 de noviembre, en respuesta a las demandas expresadas en las calles, comenzaron ha surgir una serie de dudas y preguntas respecto a la real participación de la ciudadanía en el proceso constituyente que buscará vía plebiscito (abril de 2020) elegir el mecanismo (Congreso o Convención Constituyente) a utilizar para la redacción de una nueva Constitución.

En ese escenario, el periodista y escritor mapuche Pedro Cayuqueo Millaqueo fue invitado a la Universidad de Playa Ancha (junto al abogado constitucionalista, Jaime Bassa; y la abogada de la Corporación Humanas, Constanza Schönhaut) para ser parte del Conversatorio “Caminando hacia una Constitución inclusiva” a propósito de su postura respecto a la real participación de los pueblos originarios en la elección de representantes y en la futura redacción de la nueva Carta Magna.

El analista del tema mapuche reflexionó respecto a los motivos que generaron este nuevo escenario a nivel nacional que hoy tienen al Gobierno y al país sumidos en un profundo debate por la desigualdad, la representación y reivindicación social de los sectores más postergados de nuestro país.

Pedro Cayuqueo

-Desde su visión ¿cuál cree que fueron los principales factores que desencadenaron esta crisis en Chile?

“Primero decir que personalmente vislumbraba con pesimismo brutal lo que sucedía antes del 18 de octubre en nuestra sociedad, más con lo ocurrido con el peñi Camilo Catrillanca, la operación Huracán y lo relacionado con el estancamiento de la política pública indígena que promovió el Gobierno actual.

A esto puedo sumar una serie de factores que datan de los años noventa y que hicieron crisis finalmente en octubre de este año. Factores que los mapuches veníamos ya advirtiendo hace rato. Tenemos hoy un pacto social que se heredó de la dictadura excluyente con distintos actores de la sociedad. Es un pacto hecho a la medida de quienes instalaron también el modelo económico en Chile.

Pero creo que el factor más relevante que operó en este estallido social fue que emergió una generación de adolescentes chilenos que comenzaron a sublevarse y a sublevar el orden público incluso. Podemos decir que es una generación que creció y se formó en democracia y que no carga con las ataduras y los miedos atávicos de sus padres y abuelos. Es la generación de 13 y 14 años los que hoy son los primeros protagonistas de este despertar.

Estos tres factores: la crisis del pacto social, la crisis del modelo económico y este cambio generacional chileno creo que fueron los gatillantes de este proceso que no dejo de observarlo con esperanza y optimismo. Es un escenario maravilloso que nos ha llevado a discutir sobre una nueva Constitución, un nuevo pacto social y también respecto al modelo económico, y que no tan súbitamente nos llama a ser protagonistas”.

El escritor y periodista abogó por las cuotas reservadas y la propuesta de un Estado Plurinacional en la constituyente

-En ese ser protagonistas ¿cómo se incluye a los pueblos originarios en el proceso constituyente que se viene?

“El pueblo mapuche tiene distintos liderazgos, organizaciones, referentes y lideres públicos que de una u otra forma han planteado su posición. Hay sectores que están abogando y haciendo todas las gestiones posibles para que se incorporen elementos como la participación activa de los pueblos originarios vía cuotas reservadas en la constituyente, y que se incorporen elementos como la plurinacionalidad después. Esos sectores mapuches son bastantes representativos y legitimados muchas veces con el voto, como es el caso de los alcaldes pertenecientes a la Asociación de Municipalidades con Alcalde Mapuche (AMCAM) que gobiernan nueve comunas del sur y que ha sido muy activa en este proceso.

Luego está el movimiento más social mapuche, que son las comunidades y los grupos que conocemos históricamente en el sur. Algunos de ellos han planteado sus dudas respecto a este proceso constituyente y es legítimo porque hay desconfianza, temores y una distancia con el Estado que ha sido parte del problema más que una solución para nosotros.

Pero en la suma y resta creo que también esas voces críticas tienen la madurez suficiente y la responsabilidad política para advertir el momento en que estamos, y creo que si logramos que se incorporen ciertos temas en la asamblea constituyente la participación mapuche va a ser muy masiva. Nosotros somos un pueblo que tiene cultura cívica, nuestra gente participa de procesos electorales y de la política institucional; así que creo que en este proceso constituyente vamos a ser actores protagónicos”.

-¿Es necesario que en la nueva Constitución se incorpore la propuesta de un Estado Plurinacional?

“Es necesario porque es el principal pacto social que firman los ciudadanos con el Estado y que norma la vida cívica del país. Para ello se debe considerar de entrada que Chile es un Estado que no solo lo compone la nación chilena, sino que otras nueve naciones originarias.

Nosotros somos naciones, no somos etnias, no somos colectividades, no somos grupos, las naciones como tal tienen derechos asociados a esa condición. Es decir existen derechos políticos, culturales, económicos, sociales, lingüísticos y educativos que son reconocidos por las Naciones Unidas y también por las nuevas declaraciones de pueblos indígenas que están en vigor en el mundo, y Chile tiene que dar ese paso.

Los mapuches tenemos claridad respecto de los derechos que queremos reivindicar, como -por ejemplo- el de autogobierno, de autonomía y de decidir nuestro modelo de desarrollo. No queremos seguir siendo chilenizados eternamente por una nación que considera a Chile solo de blancos o descendientes de europeos. Vamos a abogar por un Estado Plurinacional para que florezca la nacionalidad de los pueblos originarios en toda su diversidad, porque si bien tenemos una identidad no somos idénticos. Están los peñis williches, lafkenches, pewenches, nagche, wenteche y puelches. Somos una nación diversa y en un hipotético Estado Plurinacional esa diversidad debiese florecer, como también nuestras identidades locales y territoriales”.

El foro constituyente reunió a gran parte de la comunidad UPLA en el Aula Magna

-¿Es suficiente el proceso constituyente para salir de esta crisis?

“Las crisis son tremendas oportunidades y no es malo que sucedan. Y la violencia con todo el sentido negativo que se le otorga también cumple un rol en los procesos sociales. Lo sabemos los mapuches que sin acciones de resistencia en el sur era muy difícil que nuestras demandas se hubiesen puesto en la agenda pública. El Estado es tan sordo y ciego que es muy difícil abrir puertas y canales de abordaje a nuestra problemática sin acciones de autodefensa o que llamen la atención de los medios de comunicación.

Creo que esta crisis no se acabará todavía. La única garantía que tiene la ciudadanía para hacer cambios es manifestándose en marchas, cabildos, foros o encuentros; y para que el proceso constituyente sea verdadero este debe ser participativo y ciudadano. Esa es la garantía que tiene hoy el pueblo chileno y mapuche para que el estallido social arribe a buen puerto”.

“Que la bandera mapuche sea hoy el símbolo de esta revolución lo encuentro fascinante”

-En las manifestaciones se ha visto mayoritariamente la bandera mapuche como símbolo de resistencia ¿Por qué cree que ha sucedido eso?

“Creo que eso tiene relación con las nuevas generaciones. Ellas vienen formateadas de forma distinta a sus padres y con una apertura y una curiosidad cultural muy rica. En mi experiencia realizando charlas en colegios y liceos del país he encontrado una disposición de los chicos y chicas muy cercana al tema mapuche. Les nace de forma muy natural la solidaridad con la causa indígena y una identificación con el tema.

Que la bandera mapuche sea hoy el símbolo de esta revolución lo encuentro fascinante. Y lo encuentro fascinante porque quiere decir que Chile está viviendo un cambio cultural y generacional que permite albergar esperanzas de que el racismo, que es tan propio de este país, vaya en retirada lentamente. A las nuevas generaciones les incomoda el racismo, la xenofobia, el machismo, incluso el maltrato a los animales.

La mentalidad de estos chicos es distinta a la de sus progenitores y eso propicia un terreno fértil donde los mapuches podemos sembrar. Por eso me revelo frente a posiciones tan sectarias nuestras, de cerrarnos, de plantear nuestras propias luchas, de marcar distancia con el winka sin observar la realidad territorial y mestiza que compartimos. Es más, mi diagnostico es que el winka es muy ‘mapuchizable’, y en ese contexto somos nosotros los que podemos acercarlos a nuestra cultura y mostrarles la utopía colectiva que tenemos.

Las nuevas generaciones al enarbolar la bandera nuestra y levantarla como símbolo, creo que están reconociendo la lucha y reivindicaciones que nosotros venimos dando por años y que se asemeja a las causas que desembocaron esta crisis. Es decir valoran y se ven representados en nuestra cosmovisión, lengua y patrones culturales para avanzar”.

Además de condenar la violación a los DDHH el escritor agregó que esta situación el pueblo mapuche lo ha denunciando hace décadas

Derechos Humanos

¿Cuál es su opinión respecto a la vulneración de los DDHH en Chile, situación que el pueblo mapuche ha sufrido y denunciado hace varias décadas?

“Una vez el juez argentino y experto en la materia Eugenio Saffaroni dijo en un foro realizado en Neuquén que lamentablemente los DDHH tienen una connotación racista, y que son aplicables solo a los blancos o criollos, pero no con la suficiente ligereza cuando se trata de causas que involucran a los pueblos indígenas.

Que terrible que este despertar de la sociedad chilena haya sido doloroso, dramático y triste. No es agradable ni permitible que existan jóvenes mutilados de sus ojos, que existan hermanos muertos producto de la represión que hay y que hubo durante el estado de emergencia. Pero quizás ahora que nos hermana ese dolor se comprenda a cabalidad la muerte de Alex Lemun, de Matías Catrileo, de Jaime Mendoza Collío, y el asesinato de Camilo Catrillanca. De todo esto que ha pasado en Chile creo puede salir algo potente, especialmente porque ahora nos une (mapuches y chilenos) la misma lucha, las reivindicaciones y también el dolor.

Sin embargo me sigo preguntando por qué los observadores internacionales vinieron ahora a hacer informes, y no antes respecto a lo que sucede en el sur con el pueblo mapuche. Será porque afecta a indígenas o indios categorizados, muchas veces, como ciudadanos de segunda o tercera categoría por el imaginario público.

Creo que la ciudanía debe sacar lecciones de lo que hoy está pasando y no debe olvidar que el lapidario informe hecho por las organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la ONU sobre el comportamiento de la policía chilena, es una situación que los hermanos mapuches y los pueblos originarios vienen denunciando hace décadas, pero que son soslayados continuamente”.