Posted on 15 Jun 2022

Directora de “Soporte Corporal Compañía” y académica de Teatro de la Facultad de Arte UPLA, tras la función especial dada a la comunidad TEA, definió así la singular propuesta escénica que busca hacer visible, a través de un objeto (obra) de arte, el mundo invisible de las personas autistas.

Expectación y nerviosismo había en los integrantes de “Soporte Corporal Compañía” el sábado 28 de mayo, fecha elegida por la agrupación teatral porteña para presentar por primera vez la puesta en escena “Inusual… Mundo Autista” a la comunidad TEA de la región de Valparaíso, y donde los asistentes fueron exclusivamente adultos, niños y niñas, familiares, padres y madres de personas de condición autista.

Jenny Pino Madariaga, directora de la compañía y académica del Departamento de Artes Integradas de la Facultad de Arte UPLA, explicó que esa íntima, especial y gratuita función que se presentó en la Sala de Arte Escénico de la Universidad de Playa Ancha, tuvo un cierto grado de preocupación y riesgo porque la obra en su origen no fue hecha para personas TEA, sino que para personas neurotípicas y que como espectadores pudiesen experimentar, vivenciar y visibilizar, a través de una obra de arte como ésta, el universo invisible de las personas autistas.

-¿Por qué decidieron como compañía presentar Inusual… a un público exclusivamente del mundo autista?

“Era muy peligroso para el equipo (Soporte Corporal) la función con la comunidad TEA, porque el proyecto ‘Inusual… Mundo Autista’ no es un trabajo hecho para personas autistas, sino que es una experiencia que -justamente- habla de este mundo invisible del autismo y da la posibilidad al espectador de vivenciar este universo en alguna perspectiva. Por lo tanto, está más dirigido a las personas neurotípicas, aquellas que no saben nada del autismo y que por tanto tienen mucho miedo y mucha ignorancia. Entonces este trabajo apela a que la integración de las artes (música, escultura, diseño, visuales, escénicas y mediales) puede hacer, a través de un objeto de arte, el vínculo entre la conciencia y el corazón, y poder generar acciones de colaboración que cooperen con hacer que este mundo invisible sea visible, y por lo tanto que seamos más sensibles y empaticemos con las neurodivergencias”.

-¿De qué manera aporta esta inédita puesta en escena a la comunidad TEA?

“Como compañía nos parece que es un aporte a la visibilización y a la reflexión de estos universos invisibles. Es un aporte a la discusión también, de qué comunidad y sociedad queremos construir. Nos parece que desde un lugar de mucho respeto hemos tratado de visibilizar este espacio para colaborar con los derechos y también para resaltar las posibilidades que las personas autistas debiesen tener en las nuevas sociedades que queremos construir”.

-¿Las 10 estaciones que componen la puesta en escena se relacionan entre sí o se actúan de manera independiente?

“Nosotros trabajamos con el principio de que cada parte es tan importante como el todo. Por lo tanto, el orden en el que se revisan las estaciones es particular, cada persona decide qué estación ver y cuánto tiempo se queda en cada estación. Nosotros apelamos a que la experiencia te ofrece, de alguna manera, en cada estación un acercamiento sensible a la condición autista. Por tanto, no es tan importante vivirlas todas, sino más bien elegir cual deseo vivir y con esa experiencia armar el puzzle, es decir con esa vivencia armar el todo”.

¿Qué representa el nombre “Inusual… Mundo Autista?

“Nos parece que ese término convoca no solamente a las neurodivergencias sino que también es una invitación a las personas neurotípicas a poner en tensión y en reflexión el concepto de lo ‘normal’ y lo ‘anormal’, lo que se hace y lo que no se hace, lo que es usual y lo que es inusual. Desde esa perspectiva nos parece que los seres humanos somos inusuales y existe una situación que tiene que ver con el sistema. Es decir, una condición sistémica que nos intenta volver iguales, y eso es también nuestra propuesta: tratar de reflexionar de que es muy importante no ser iguales y entender que la diferencia es algo que nos nutre, que la diferencia es algo que constituye a las nuevas sociedades que todos, todas y todes queremos construir”.

Impresiones de la comunidad TEA

Carolina Lizama, mamá autista y colaboradora para el desarrollo del montaje Inusual: “Fue una experiencia excepcional porque realmente representa nuestro mundo, el mundo autista, ya que es un universo muy desconocido y nos tratan (la sociedad) de invisibilizar y nos caricaturizan. En cambio en la obra no nos caricaturizan, sino todo lo contrario, nos muestran tal como somos y todo lo que sentimos. Son sensaciones que uno vive diariamente, pero en la obra se multiplica por mil, es muy sensorial, sentí la presencia de muchas personas que estaban cerca y eso me hizo sentir muy incómoda, pero refleja realmente lo que estamos viviendo y muestra -al que no lo vive (neurotípico)- cómo nos sentimos. Creo que es genial porque realmente deja en evidencia nuestra sensibilidad y nuestras sensaciones frente al mundo. Es una obra demasiado estimulante y que me representa totalmente.

Nosotros andamos las 24 horas del día (invierno y verano) a pies pelado. Eso también lo vimos reflejado y agradecemos todos esos detalles que muestran nuestra vida y nuestra condición. Agradezco a todas las personas que están acá porque es un paso para que nuestra vida no sea tan incomprendida, sino que todo lo contrario, que nos vayan entendiendo más y vayan pudiendo enseñar a las y los demás que hay personas que no se ven, pero que tenemos ciertas necesidades sobre todo lo que dice relación con el ruido. Por eso agradezco de todo corazón la experiencia, porque siempre estamos invisibilizados ante la sociedad que, muchas veces, les resulta más fácil criticarnos, encontrarnos apáticos y no entendernos. Y qué rico es sentir y estar en un lugar donde uno es entendido desde el ser y no desde lo típico”.

María Paz Villaseñor, mamá de joven autista y coordinadora de la Fundación Apoyo Autismo Chile de Viña del Mar: “Desde el punto de vista de mamá me pareció magnífica la obra sobre todo la estación del Diagnóstico, la puesta en escena en general es muy interactiva e interesante para poder, como personas neurotípicas, entender el mundo autista. Yo tengo un hijo de 17 años con TEA y es mínimamente verbal, por lo que no puede decir o no quiere decir lo que vive o lo que siente. Entonces esta instalación escénica me hace experimentar y de alguna forma me habla como me debería hablar mi hijo, o lo que mi hijo está sintiendo. Cuando pasas por las estaciones del sonido o del silencio logras entender lo que él está sintiendo en el diario vivir de este mundo neurotípico.

A los neurotípicos esta obra nos ayuda a entender por qué a veces las personas se autoagreden, son agresivos o se tapan las orejas ante ruidos ‘comunes’. Participando de esta obra comprenderemos por qué las personas autistas se quieren abstraer del mundo lleno de sonidos que afecta principalmente a sus problemas sensoriales, visuales, de oído, táctiles. Recomiendo de todas maneras presenciar esta obra y ojalá todos nosotros -neurotípicos- la pudiésemos disfrutar, para poder apoyar a un familiar, amigo o amiga y/o familiares con personas de condición autista”.