Posted on 1 Jun 2023

A 50 años de su creación, el proyecto de investigación de los musicólogos Eileen Karmy y Martín Farías da cuenta de las interpretaciones que músicos en Europa y Asia realizan de la composición de Sergio Ortega.

Con marchas multitudinarias, manifestaciones artísticas e interpretaciones musicales, los ciudadanos japoneses exigieron el cierre de los reactores atómicos de la central Fukushima que, tras el terremoto y tsunami de 2011, provocó explosiones sucesivas de hidrógeno al noreste de Japón. En una versión instrumentalizada y con un estribillo en castellano, una de las canciones que predominó en ese movimiento fue “El pueblo unido jamás será vencido”, en la interpretación del grupo liderado por Wataru Okuma y Miwazow.

“¿Cómo la canción llega a una cultura tan distinta cuando ni siquiera tenemos el mismo alfabeto?”, pregunta la investigadora de la Universidad de Playa Ancha y experta en música popular, canción política y trabajo artístico, Eileen Karmy. “Uno de los motivos sería que, a diferencia de otras canciones de la Nueva Canción Chilena, la letra no tiene ninguna adscripción territorial ni temporal, es amplia y convocante, canta a la unidad, a luchar todos juntos, llamando a las y los trabajadores a unirse, por tanto, tiene un componente que permite su adaptación a distintos contextos”, afirma.

Eso explicaría cómo la composición del músico y pianista Sergio Ortega ha sido traducida a dieciséis idiomas e interpretada por músicos de todo el mundo, volviéndose parte del repertorio global de canción protesta y música para el cambio social, según dan cuenta la docente de la Facultad de Arte de la UPLA, Eileen Karmy, y el musicólogo de la Universidad de Chile, Martín Farías en el proyecto de investigación audiovisual “Himno” (@documentalhimno), financiado por el Fondo de la Música (FONMUS) y el Proyecto Anillo Música y Patrimonio (ANID).

Después de años de recopilación de información y entrevistas a distancia, la filmación del documental incluyó la visita a cinco países, cuyo último destino fue Tokio. En esta visita, Karmy destaca cómo la emoción de investigadores y músicos locales tributó en la organización de un evento en torno a la canción en que participaron los investigadores chilenos, una investigadora japonesa especializada en el movimiento de la Nueva Canción, Nobuyo Yagi, el músico Kenichi Takeda, el pianista Tatsuo Kondo, la cantante y percusionista Miwazow, el charanguista Daiji Fukuda, la acordeonista y traductora Hinako Saldí Sato y el clarinetista y gestor del evento, Wataru Okuma.

De esa manera, en un recinto lleno, la inquietud nacida al sur de Latinoamérica culminó en Tokio cuando el músico Wataru Okuma detalló la experiencia de remusicalizar la canción de Ortega, considerando la contradicción esencial de la composición. “A él le llamaba mucho la atención que la música está escrita en una tonalidad menor, que usualmente asociamos a una canción triste, melancólica y solemne, pero cuya letra y espíritu transmite alegría y esperanza que ellos refuerzan con un ritmo ágil acompañado de instrumentos locales como el Ching-Dong y el Taishogoto”, finaliza la académica UPLA.

Estas experiencias, así como el relato del cantautor Luis Cilia, que tradujo la letra al portugués en 1974 y de las músicas finlandesas Sinikka Sokka y Monna Kamu (Agit-Prop), forman parte de Himno, el documental que los gestores planean estrenar durante la décimo novena versión del Festival Internacional de Cine y Documental Musical In-Edit Chile, que se realizará durante el 07 y 10 de diciembre de este año y que, en su versión 2022, premió a los investigadores en su categoría de Work In Progress.

Fuente: Constanza Lobo, periodista Dirección General de Investigación.