Posted on 18 Ene 2023

15 profesionales que ingresaron a la institución entre 1971 y 1981 perfeccionaron creativamente sus conocimientos en dos novedosos talleres que dicen relación con la mixografía y el dibujo en base a la figura humana.

15 profesoras y profesores de Pedagogía en Artes Plásticas y que ingresaron entre 1971 y 1981 a la carrera que dicta la Universidad e Playa Ancha, regresaron después de 40 años y más a las aulas de la institución para perfeccionarse y actualizar sus conocimientos en los talleres de grabado y dibujo desarrollados en dependencias de la Facultad de Arte.

La actividad consideró un periodo de cinco días de clases prácticas en las técnicas de mixografía (grabado) y dibujo creativo, en base a la figura humana, que cada pedagoga y pedagogo trabajó bajo la supervisión, apoyo y profesionalismo de la docente Claudia Cataldo y los académicos Edwin Rojas, Eugenio Medina y Álvaro Miranda.

Edwin Rojas Chávez, coordinador de la actividad, dijo que el primer objetivo de los talleres de grabado y dibujo fue actualizar los conocimientos del arte y la plástica en las y los profesores de las 10 primeras generaciones que ingresaron al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile que luego se transformó en la Universidad de Playa Ancha.

“Esta actividad planificada por la dirección de la carrera de Pedagogía en Artes Plásticas queremos repetirla cada año, invitando a exestudiantes separados por décadas hasta llagar a la actualidad, lo cual se refuerza con la gran evaluación que sacamos en esta oportunidad. Pensábamos que asistirían menos participantes y llegaron 15, y tuvimos que reorganizarnos para poder trabajar con todas y todos los profesores”, agregó Rojas.

Roberto Oyarzún Pérez, egresado en 1980 de la entonces Universidad de Chile, agradeció la posibilidad de vivir la enriquecedora experiencia de volver a encontrarse con sus compañeras y compañeros. “Es fantástico que la carrera realice este tipo de actividades porque nos permitió estar nuevamente en contacto y poder participar de los talleres que son un mundo de diferencia. Nosotros aprendimos y lo hacíamos todo muy domésticamente y muy precario, pero hoy tuvimos un taller de grabado y dibujo con todas las comodidades y con todo lo que un buen grabadista busca para hacer sus trabajos”, enfatizó.

Alejandra López Basáez, de la generación 1979 y docente en el Liceo Comercial de Quilpué, explicó que le costará salir del impacto de lo maravilloso, fructífero e inspirador que fueron las actividades de talleres. “Fueron cinco días increíbles, pero como el primer día de universidad de hace más de 40 años”, agregó.

“Esta actividad de actualización de conocimientos lo encuentro una necesidad rotunda y absolutamente necesaria porque además se produjo una sinergia donde los profesores nos entregaron conocimientos y nosotros explosionamos. Estar en un espacio increíble en términos de infraestructura, ver como ha crecido y que nos reabran las puertas me deja tremendamente agradecida de esta oportunidad, porque probablemente me dará las energías para enfrentar con más fuerza este 2023”, finalizó la docente porteña.