Posted on 28 Mar 2016

La académica de la Facultad de Arte UPLA se reunió con teatristas nacionales, para posteriormente dictar la conferencia “El teatro posdramático en América Latina” en la Universidad Concordia de la ciudad canadiense.

Reunirse con destacados teatristas chilenos exiliados en Montreal y levantar información para desarrollar una investigación sobre la historia del teatro chileno en el exilio, fueron los objetivos del viaje realizado a Canadá por la académica de Teatro de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha, Verónica Sentis Herrmann.

Verónica Sentis Herrmann

Verónica Sentis Herrmann

La dramaturga e investigadora nacional explicó que la recuperación de datos de acontecimientos teatrales de ese período nace de la necesidad que “en Chile prácticamente no hay historia del teatro en el exilio, y uno de los lugares donde fueron bastantes teatristas fue justamente Montreal. Por tal motivo, me entrevisté con distintos compatriotas que han hecho teatro, escrito textos, y que han dado puestas en escena durante su tiempo fuera del país”.

Además de este trabajo investigativo la Dra. Sentis dictó en la Universidad Concordia la conferencia “El teatro posdramático en América Latina”, donde abordó críticamente el estado del teatro chileno, cuyo gran problema -argumentó- al igual que en Latinoamérica, dice relación con las fuentes de financiamiento.

“Por lo tanto, el problema del teatro en Chile es la irregularidad de cómo se financia, y eso es un tema complejo porque a pesar que los gobiernos ponen mayor acento en lo social y en lo cultural, lo cierto es que no se resuelve el problema de base que es cuál es la política pública que va a permitir planificar el desarrollo teatral de aquí a 20 años”, dijo la doctora en Teatro.

Asimismo, enfatizó que a 26 años de la recuperación de la democracia la manera en que un creador puede acceder a fondos dentro del teatro es necesariamente a través de postulación a fondos públicos (concurso), situación que determina las formas de la cultura teatral, sus posibilidades estéticas y creativas, e impone una lógica comercial que fosiliza sus lenguajes.