Posted on 28 Nov 2014

La iniciativa fue ejecutada por Guisela Munita, Ángela Ramírez y Carolina Sepúlveda en el espacio ubicado en calle Santiago Severín esquina Santo Domingo.

“Estado público: un lugar posible”

“Estado público: un lugar posible”

Proyectar y construir un espacio público dentro de un edificio en ruinas de Valparaíso, fue el objetivo del proyecto “Estado público: un lugar posible” que desarrollaron las artistas visuales Guisela Munita (UPLA) y Ángela Ramírez (U de Chile), y la arquitecta Carolina Sepúlveda (UV) en el recinto ubicado en calle Santiago Severín esquina Santo Domingo de la Ciudad Puerto.

La iniciativa fue auspiciada por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes 2014 (Fondart) del Consejo Nacional de la Cultura, y contó con la colaboración del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso.

De acuerdo a lo indicado por las ejecutoras, la idea de este plan colaborativo fue desplegar la experiencia de lo público dentro de lo privado, reflexionar y pensar nuevas formas de recuperar edificios patrimoniales mientras éstos están a la espera de su restauración, devolviéndolos de alguna manera a las prácticas y cuerpos de los ciudadanos.

El espacio está ubicado en calle Santiago Severín esquina Santo Domingo

El espacio está ubicado en calle Santiago Severín esquina Santo Domingo

Guisela Munita docente de la Facultad de Arte UPLA dijo que “este es un proyecto Fondart y los trabajos lo hemos estado realizando desde marzo a la fecha. De hecho una de las plazas se inauguró el 22 de noviembre y permanecerá abierta al público hasta el 22 de enero de 2015”.

El edificio intervenido, fue elegido por su gran e interesante historia: En 1742 fue convento Jesuita, para en 1786 pasar a las manos de los Padres Dominicos. En 1828 funcionó temporalmente como sede del Congreso Constituyente donde se elaboró la Constitución Liberal de 1828, y desde el año 1893 fue ocupada por la Segunda Comisaría Puerto, donde en dictadura funcionó como lugar de detención y tortura.

Luego del incendio de 2004, como muchos edificios patrimoniales, permanece solo como ruina a la espera de su restauración y la construcción del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso.