Posted on 24 Dic 2014

El académico español y doctor en Historia del Arte se incorporó en septiembre de 2014 a la Facultad de Arte UPLA. 

Albert Ferrer Orts, doctor en Historia del Arte

Albert Ferrer Orts, doctor en Historia del Arte

“La gran lección que sacas cuando te ganas la vida por un tiempo prolongado fuera de tu casa es que somos ciudadanos del mundo y que si tu quieres ser respetado debes respetar, y no hace falta salir de tu país para hacerlo, pero te das mucho más cuenta cuando vives fuera”. De esta forma el académico y doctor en Historia del Arte de la Universidad de Valencia, España, Albert Ferrer Orts reflexiona sobre su estada en Chile y su reciente incorporación a la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha.

El profesional, que se incorporó a los 34 años a la educación, ejerció durante 13 como profesor en su ciudad natal donde convalidó su trabajo docente, tanto en un liceo de la ciudad como en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valencia.

Según sus palabras, decidir dejar Valencia y recalar en Chile no fue un tema sencillo principalmente porque a su edad nunca había pensado viajar no solo a América, sino que a cualquier otro país de Europa. Más que nada porque creía que era una persona que tenía hecha su vida allá. No obstante, se planteó un reto que era acceder a una plaza a tiempo completo, lo que debido a la crisis económica que vive España era muy difícil de concretar.

Fue así que al ver una publicidad en Madrid de una universidad chilena que ofrecía trabajo a tiempo completo, se decidió a postular y probar al destino para cumplir con el objetivo que se había propuesto. Tras ser seleccionado viajó a residir en la ciudad de Talca, donde desde febrero de 2013 a julio de 2014 permaneció en la Universidad Autónoma investigando y postulando a proyectos del Ministerio de Educación en la línea de la investigación.

Su desempeño como académico en la educación pública en España lo impulsó nuevamente a postular a una nueva plaza que ofrecía una institución de esas características como es la Universidad de Playa Ancha que requería de un profesional de la Historia del Arte, lo cual lo motivó para presentarse y ser elegido para dicha función a realizar en la Facultad de Arte, donde según sus palabras se encuentra a plena satisfacción y esperando que ese sentir sea compartido por sus pares.

El historiador del arte reconoce que este tiempo en Chile ha sido un periodo de adaptación, que no ha sido fácil, principalmente porque desde el idioma hasta el sustrato cultural es diferente. Asimismo relata que las peculiaridades gastronómicas, el lenguaje y la propia idiosincrasia chilena necesitan un tiempo de adaptación, y en eso está.

Albert Ferrer Orts, desde el 1 de septiembre ejerce en la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha, y hoy nos cuenta acerca de su rol como académico, inquietudes, proyecciones, patrimonio e incluso de cómo afronta la vida lejos de su esposa y sus dos hijos.

Albert Ferrer Orts

El académico se incorporó a la Facultad de Arte el 1 de septiembre de 2014

-¿Cuál es su perfil académico?

“En España soy Licenciado en Geografía e Historia, titulación que hoy no existe. Hice un doctorado en aquello que más me gusta, que es la Historia del Arte por ser un área más perfilada y concreta. El caso es que en Europa impartía clases de Humanidades básicamente de geografía e historia, y en la universidad enseñaba únicamente Historia del Arte. En Chile he dado clases de Historia Moderna, Contemporánea, Historia del Arte Español, de la antigüedad y universal.

Asimismo, he hecho clases de patrimonio cultural, museología, museografía y eso me ha creado una cierta especialización en determinados temas que están muy en boga, no solo en España y Europa, sino también en Chile”.

-¿De qué forma accede a la Universidad de Playa Ancha?

“Llegué a través de un concurso público que publicitó el Convenio de Desempeño en Formación de Profesores de la UPLA y que solicitaba un académico en Historia del Arte. Este exigía una serie de requisitos que debe tener un académico, donde el seleccionado debía ejercer un poco de ‘maestro de maestro’, título que no me acomoda en demasía. Me integré a la UPLA el 1 de septiembre tras estar más de un año en la Universidad Autónoma de Chile, con sede en Talca”.

Facultad de Arte UPLA

Facultad de Arte UPLA

-¿Cuál será su rol en la Facultad de Arte?

“Si te soy sincero no lo sé exactamente, porque mi ingreso se produjo ya con las clases iniciadas y con todo el organigrama cubierto. He de decir que mi incorporación tardía no se debe a un demérito de la UPLA, sino por todo el proceso farragoso que llevan las contrataciones del Mineduc y la universidad.

Si me dieran a elegir, me gustaría ser útil en aquello que mejor domino que es cualquier faceta de la historia del arte, especialmente arte moderno del siglo XVII hacia atrás, lo que coincidiría con el arte colonial antes de la Independencia. O en temas de patrimonio, museología, museografía incluso turismo que está muy relacionado.

En el fondo mi rol es de ser dinamizador a nivel de investigación, de presentar proyectos en término metodológico y de implementar mejoras que se requieren en las mallas curriculares. Mi labor es un trabajo humilde, honesto, que no busca imponer nada a nadie y que está enfocado directamente a la mejora formativa de los jóvenes para que esta repercuta cuando ejerzan como profesionales”.

-En cuanto a sus proyecciones, ¿qué nos podría relatar?

“Es una buena pregunta. Vine a Chile para estar a tiempo completo y para investigar, cosa que no podía hacer al ciento por ciento en Valencia. Esa es mi prioridad en Chile y en la UPLA, es decir crecer como docente y como investigador. Me falta únicamente tener el contacto con los alumnos que es la mejor forma de interactuar, por eso espero desarrollar mi faceta docente lo antes posible.

En el tema de la investigación, la verdad que esto me viene bien porque a mis anteriores líneas de trabajo centradas en la pintura y arquitectura de los siglos XV, XVI, y XVII se añade en Chile la pintura colonial chilena. He postulado a un Fondecyt Regular que próximamente se fallará y tendremos un proyecto de proyección estatal y si no es así continuaré con mis líneas, más otras que he abierto con el profesor Alberto Madrid enfocadas a los orígenes de la historiografía artística de los siglos XIX y XX en Chile”.

-En la parte académica, ¿qué aportes entregará a los alumnos?

“Positividad, valentía, esperanza y humanidad. Todo esto parece que lo dice un gurú, pero no es así. Hoy cualquier alumno puede ir a cualquier fuente y saber tanto o más que un profesor. Ahora cuál es el aporte fundamental de un profesor: transmitir valores, evidentemente apoyado en conocimientos y si esos son generados por ti mejor. En Talca los alumnos me preguntaban cuáles eran las diferencias entre un estudiante español y uno chileno, ninguno, solo hay una unidad común que veo que es el ser jóvenes, esa es una virtud que los que hemos cumplido años ya no tenemos. Para mí el contacto con los jóvenes es permanente, evidentemente que no declino de darle las clases al máximo nivel, pero el principal logro de un buen profesor es ser transparente, humano, animar, confiar en la gente y darles ejemplos para que a partir de ti sean mejores que tú, nunca peores.

Nosotros los profesores que vamos cumpliendo cada vez más años no podemos cerrarnos, tenemos el enorme privilegio de no trabajar únicamente con ordenadores, si no que lo hacemos con seres humanos, pero seres humanos que están en pleno desarrollo y crecimiento, que cada uno tiene una realidad social e intelectual diferente. Debemos ser un poco ‘esponja’ y amoldarte porque ellos tienen varios ritmos de crecimiento, pero un profesor sabe cuando deja huella y un alumno también. Creo que esa es la magia que nunca sustituirá una pizarra electrónica ni un computador”.

Albert Ferrer Orts

«… el principal logro de un buen profesor es ser transparente, humano, animar, confiar en la gente y darles ejemplos para que a partir de ti sean mejores que tú, nunca peores».

-De acuerdo a esto último, ¿cuál es el verdadero rol del profesor?

“Un profesor debe tener vocación para enseñar. A mí me gustaría que si un alumno recalara en una institución educacional pueda aprender lo que irradian sus profesores y muchos dejan huella solo con eso. Esta profesión es algo privilegiado, independiente de lo que te paguen; el rol de los docentes es salvar almas, tal cual como el médico salva vidas. A la sociedad hay que dotarla de contenidos y en eso la educación está fallando, no solo en Chile”.

-Ahora en el tema personal, ¿cómo compatibiliza su trabajo con la lejanía con su familia?

“Esa es la pregunta del millón. A veces no lo llevo muy bien, es complicado. Soy de los que digo que por mi edad tengo hecha mi vida allá (Valencia) porque tengo esposa y dos hijos mayorcitos.

Vine a Chile como una forma de cumplir un sueño en el área de la docencia y la investigación, y fue Chile el país que se terció y el caso es que gracias a las nuevas tecnologías se lleva un poco mejor. Lo llevo con altos y bajos, hasta el día de hoy cada medio año he vuelto a Valencia aprovechando una instancia de investigación o las vacaciones. Entonces espero este mes de febrero volver, las navidades son duras, complicadas. Este año he decidido quedarme acá y ver el espectáculo pirotécnico de Año Nuevo y con las tecnologías lo iremos pasando lo mejor posible y ya está. Eso va con el emigrante o inmigrante como se dice ahora.

A mí me cuesta mucho adaptarme, pero lo que más me ha complicado es la forma como habláis los chilenos. Lo que pasa es que me gustaría hablar con más frecuencia como habláis, que a veces sí me sale en forma natural y eso lo considero como una forma de respetar al que te acoge. A veces cuando me imitan como hablamos los españoles, no me reconozco, pero debo de entender que como me pasa a mí con el acento chileno, que te produce una curiosidad innata, también les pasa a ustedes”.

Patrimonio

-¿Cuál es su visión de Valparaíso como Patrimonio de la Humanidad?

“Valparaíso va a menos. Eso lo ve alguien que está apenas cuatro meses como yo. No hace falta vivir toda la vida aquí, se ve, por poco que compares o que analices se ve que algo de fondo está fallando. Estamos es un dilema que no es solo de Valparaíso, sino que es una cuestión mundial. Cómo conciliar lo económico, lo cultural y lo patrimonial, ese es un poco el debate y el diálogo que pretendemos abrir”.

Barrio Puerto de Valparaíso

Barrio Puerto de Valparaíso

-¿Cómo se defiende el patrimonio y se mantiene la identidad?

“Es complicada y fácil tu pregunta, creando conciencia se defiende y se mantiene el patrimonio. La gente somos por naturaleza ignorantes sobre diversos temas, es decir siempre estás en permanente lucha por adquirir más conocimientos y no hay día que ningún ciudadano del mundo aprenda algo, sin necesidad de asistir a clases. Muchas veces la gente ve en la degradación de sus ciudades algo normal, pero porque nadie le ha hecho ver que eso puede ser de otra forma, pero nadie piensa ahí vivo yo, ahí han vivido mis padres, ahí han vivido mis abuelos, ahí van a vivir mis hijos y nietos. Es algo que no tiene precio y eso es lo que entra en contradicción con los intereses que atentan normalmente contra el patrimonio.

Pero hay que continuar haciendo de docentes de nuestra sociedad, por lo menos en aquellas materias que no hay que examinar a nadie, pero si tenemos que ser consciente de ello porque de lo contrario vamos a vivir, como está pasando en gran parte del mundo, en ciudades amorsas que no se van a distinguir las unas de las otras”.

-¿Cuál es el rol de las universidades respecto a la defensa del patrimonio de su ciudad?

“Las universidades deben investigar sobre el patrimonio tal cual lo hacen con el Alzheimer, qué diferencia hay, acaso el patrimonio es harina de otro costal. Primero se estudia el Alzheimer, pero acto seguido el patrimonio. Son dos termómetros en el conocimiento en que la universidad entre otros muchos debe apostar por ellos. El patrimonio es el hermano pobre de la sociedad.

En España hicimos denuncias en los juzgados por agresiones a conjuntos patrimoniales protegidos como materia transversal de la clase, pero no tuvimos apoyo de la universidad. De acuerdo a esto me pregunto, de qué sirve que lo que yo explico a los estudiantes en una determinada institución no tenga el apoyo cuando actúan frente a este tipo de aberraciones, es decir, cómo llevo a la práctica lo que predico. En la Universidad de Valencia era un extraño en mi departamento, porque parece que no está bien visto ser además de académico e investigador un Pepe Grillo, alguien que remueve conciencias. Está mal visto que seas un activista cultural, no solo en Chile, sino que en gran parte del mundo”.